25 de junio de 2014

Anorexia - Como Detectarla

¿Te preocupa que tu hija o hijo esté perdiendo peso?
¿Su carácter y costumbres han cambiado y crees que tiene que ver con una obsesión por adelgazar y por su figura?
¿Tienes alumnas o alumnos que sabes que están obsesionados por las dietas, tirando el almuerzo a la basura o vomitando a escondidas en los lavabos?

Cómo Detectar la Anorexia

Si has respondido que sí a alguna de estas cuestiones, es muy probable que estés ante un caso de anorexia nerviosa, siendo esta una enfermedad que se está instalando como una verdadera epidemia en los adolescentes y población juvenil, sobre todo en el sexo femenino. En este artículo te enseñaremos a detectar la anorexia nerviosa, explorando las conductas más típicas de esta peligrosa y letal enfermedad, que suelen pasar inadvertidas debido a los esfuerzos que las enfermas realizan par ocultarlas su entorno cercano. Sólo de este modo puede comenzarse a prevenir el avance de la anorexia.
Desde Centro Cata estamos interesados en divulgar todo lo relacionado con las TCA o Trastornos de la Conducta Alimenticia como la Anorexia Nerviosa, es por ello que en este artículo vamos a intentar aportar algunos consejos para que padres y profesores, puedan detectar de forma precoz, posibles casos de anorexia en sus hijos/as o alumnos/as.

Tipos de Anorexia

La anorexia nerviosa, llamada así porque es una enfermedad mental cuyo origen depende siempre de factores psicológicos, consiste sobre todo en un pánico intenso ante la idea de engordar, un fuerte rechazo a tener un peso siquiera dentro de los límites mínimos para su edad y una distorsión de su apariencia y dimensiones. Las personas afectadas por este trastorno se ven cada vez más voluminosas cuanto más adelgazan, entrando en una espiral de obsesión cada vez mayor por seguir perdiendo peso a toda costa.
Estas maneras de perder peso son distintas y variadas, dando incluso lugar a diferentes tipos de anorexia. Aquí vamos a intentar explicar las formas más comunes y repetitivas que aparecen en este trastorno: La anorexia restrictiva y la anorexia purgativa.
Desde Centro Cata estamos interesados en divulgar todo lo relacionado con las TCA o Trastornos de la Conducta Alimenticia como la Anorexia Nerviosa, es por ello que en este artículo vamos a intentar aportar algunos consejos para que padres y profesores, puedan detectar de forma precoz, posibles casos de anorexia en sus hijos/as o alumnos/as.

Anorexia Restrictiva

Las personas afectadas por una anorexia restrictiva tienden a comer cada vez menor cantidad de nutrientes cada día, restringiendo sobre todo los alimentos que contienen más calorías, principalmente todos aquellos compuestos por grasas e hidratos de carbono.
Si la obsesión anoréxica por seguir perdiendo peso y volumen se dispara cada vez más, la persona llega a realizar ejercicio de manera compulsiva. A pesar de la debilidad por la falta de nutrientes, hay un deseo por seguir eliminando calorías. Esto se debe a que la distorsión de la imagen corporal es cada vez más fuerte, llegándose a ver obesas aún estando con un peso muy inferior a lo normal para su edad. También sigue aumentando el miedo a engordar, a medida que el trastorno sigue instaurándose en la vida de la persona.
En realidad, las enfermas y enfermos siguen sintiendo hambre, pero el deseo anoréxico de seguir perdiendo masa corporal es tan intenso que estos pacientes llegan a tolerar muy bien la sensación de hambre y a aguantar períodos largos de ayuno.

Anorexia purgativa

Cuando un individuo restringe tanto la ingesta de calorías, hay muchos períodos de hambre intensa en los cuales todo su organismo se rebela contra el rechazo anoréxico a comer.
En aproximadamente la mitad de los pacientes con anorexia nerviosa, existen momentos en los que el control férreo sucumbe ante el hambre largamente mantenida por la enferma. Tiene lugar entonces un atracón o ingesta de comida descontrolada, el cual puede ser una cantidad considerada normal, pero que para la persona con anorexia es vivido como un atracón en toda regla.
Esta percepción de haberse dado un atracón desencadena una fuerte culpabilidad, sentimientos de rechazo y de denigración de uno mismo. A consecuencia de estas emociones negativas, la conducta anoréxica típica es la de purgar esta ingesta extra, mediante el vómito, laxantes, diuréticos y quemagrasas.
Cuando los pacientes entran en un bucle de restringir alimentos de manera importante, sucumbiendo al atracón y purgándose después con los métodos mencionados, decimos que la persona sufre una anorexia purgativa.

Cómo Detectar la Anorexia

Para los familiares, docentes y entorno en general, es muy complicado saber cómo detectar un caso de anorexia. Estos pacientes esconden hábilmente las conductas de restricción de alimentos y sobre todo las purgas, además de inventar ingeniosas excusas para justificar la pérdida de peso y la escasez de alimentos que ingieren.
Pero hay signos y síntomas que es imposible ocultar, algunos de ellos físicos y otros, más sutiles, psicológicos.
Para el lector interesado, ofrecemos a continuación una serie de consejos para detectar la anorexia, además de algunas de las excusas más frecuentes que puede plantear su familiar o alumno cuando vea que usted observa o cuestiona su comportamiento.
Estas excusas, estratagemas, mentiras y manipulaciones no suelen ser propios de la persona en sí, sino que son consecuencia de esta letal enfermedad, la cual hace que la persona realice todo tipo de conductas por poco éticas que sean para lograr evitar el máximo posible de calorías diarias.
1 - Hay una evitación de los alimentos con más contenido en calorías. Suelen reducirse o eliminarse de su dieta los hidratos de carbono, sobre todo azúcar, dulces, bollería, confituras, helados, llegando hasta el arroz, pasta, pan, patatas y legumbres. También hay una fobia importante a las grasas, sean aceite, mantequilla o margarina, frutos secos, chocolate o cacao. Suele presentarse un rechazo a las carnes consideradas grasas y especialmente a los embutidos, y puede llegarse a evitar también los pescados grasos.
- La típica excusa que interpone una persona con anorexia cuando se le cuestiona esta conducta, es decir que prefiere evitar estos alimentos debido a que “no son sanos”, “me sientan mal”, “me producen dolor, estreñimiento, flatulencias, etc.”, “soy vegetariano, vegano, intolerante a la lactosa, alérgico al gluten, etc.”. También pueden apoyarse ocasionalmente en la moda actual de dietas depurativas, ayunos para reducir tóxicos en el organismo y diversidad de remedios naturales, que estos pacientes utilizan siempre con la única finalidad de restringir las calorías de su dieta.
2- La persona reduce el tamaño de las raciones, porciones, e incluso evita ingestas enteras. Es algo que suele ser paulatino, cada día o cada semana un poco más, por lo que suele pasar inadvertido de entrada para profesores o familiares.
Suelen trocear mucho los alimentos, y comer lentamente, para aumentar la sensación de saciedad, dando de paso la impresión de una ingesta normal al estar más tiempo en la mesa. También es frecuente que hinchen el estómago con líquido para aplacar la sensación de hambre, preferentemente con agua por su ausencia de calorías.
Si se ven observados, pueden llegar a simular que comen una ración normal de comida, mientras sin ser vistos esconden o tiran los alimentos de diversas maneras que ahora especificaremos:
Suelen ocultar comida en bolsillos, mangas… Cualquier parte de la ropa o bolsos y mochilas son útiles para este propósito. Después tirarán la comida cuando no sean observados, habitualmente en algún lugar fuera del domicilio o escuela.
En los centros académicos es frecuente ver como tiran la comida a la papelera en el patio, muchas veces en grupos de enfermas que se “tapan” unas a las otras y contribuyen a dar una imagen de normalidad a docentes que no están bien informados sobre estos trastornos. También es usual que intercambien almuerzos, por ejemplo una paciente con anorexia le da su bocadillo a otra persona, la cual frecuentemente tiene otro trastorno alimentario relacionado con la ingesta compulsiva y agradece esta comida extra.
Las excusas más habituales para saltarse comidas, lo que supone evitar ingestas enteras, son sobre todo malestar corporal, “me duele el estómago o la barriga”, “me duele la cabeza”, “estoy enferma y tengo que acostarme”, etc. También pueden retrasar la ingesta para no estar presente mientras la familia come, justificándose con los estudios, quehaceres varios, charlas con amistades o parejas, etc. La excusa estrella es “ya he comido antes de que llegáseis”, “comí cuando no estábais”, “ya comí en casa de fulanita”, etc. Cuando llegan a casa de amigos u otros familiares, el argumento se invierte, diciendo “ya he comido en casa”.
El provocar discusiones o conflictos o recurrir a un estado de tristeza o de ansiedad es otra estrategia, que puede llegar a ser bastante automática o inconsciente, para justificar una retirada del lugar donde se está comiendo y evitar así la ingesta.
3 - Las conductas purgativas, en especial el vómito, son las más difíciles de detectar, ya que la persona siente vergüenza cuando realiza un atracón o una purga, y las realiza a escondidas. Suelen vomitar cuando no hay nadie en casa, en los lavabos de la escuela, en papeleras y lugares alejados del hogar. Si se ven forzadas a vomitar cuando está la familia en casa, lo hacen con el grifo abierto o duchándose, para que no se oiga el ruido del vómito. Después, suelen echar perfume, ambientador, jabones olorosos, etc. para que no se perciba el olor ácido del vómito recién efectuado.
Cuando la persona usa laxantes lo justifica alegando estreñimiento pertinaz o directamente lo oculta. Lo mismo pasa con los diuréticos, que son presentados como un remedio para la retención de líquidos o tamnbién utilizados de modo encubierto. Los quemagrasas son guardados en secreto por lo general.
4 – Es frecuente que aumenten su actividad física, a veces practicando deporte o yendo a algún gimnasio, lo cual se justifica nuevamente con el objetivo de fomentar la salud. Pero estos enfermos suelen ser más sutiles, y aumentar considerablemente su actividad física sin que su entorno lo aprecie: Con cualquier excusa, caminan muchos kilómetros al día, ofreciéndose para hacer recados, “olvidándose” con frecuencia objetos que han de volver a buscar a pie, acudiendo a visitar a diversas personas o a realizar diversas actividades en puntos diferentes del pueblo o ciudad, etc.
Aún más sutiles son las formas de quemar calorías ofreciéndose a hacer tareas domésticas o cuidar los animales, algo bien considerado en general por los familiares y que no suele despertar sospechas.
Y decididamente encubiertas son las formas de hacer ejercicio de noche o en momentos en los que no son vistos. Muchos pacientes realizan ejercicios aeróbicos y de tonificación muscular en su habitación, en horas en las que no tienen ninguna supervisión.
También pueden llegar a realizar movimientos repetitivos y de tonificación sin que los demás lo aprecien, por ejemplo moviendo las piernas bajo una mesa, realizando múltiples series de abdominales bajo una manta mientras simulan estar recostados, o simplemente estando de pie más tiempo de lo habitual con la idea de quemar algunas calorías de más.
Es importante que familiares y docentes puedan estar pendientes de estas formas encubiertas de quemar calorías, además de estar prevenidos de que el paciente intentará justificarlo como algo que no tiene ese fin e incluso negarlo la mayoría de las veces.
5 – Los signos y síntomas físicos de las conductas restrictivas son los que el paciente tiene más dificultad para ocultar: La pérdida de peso, aunque se intente disfrazar bajo capas de ropa, es evidente.
También hay un deterioro del cabello, que se vuelve lacio, sin brillo y se cae más, llegando a producir calvas en algunos casos. La piel se torna pálida, más seca y el aspecto es enfermizo, apareciendo también ojeras. El aspecto y funcionamiento del cuerpo es de debilidad, alternando con períodos de hiperactividad.
Es frecuente una sensación de frío permanente o hipotermia, debido a que han ido eliminando mucha de la grasa corporal necesaria para el adecuado funcionamiento del organismo.
También están aumentando la frecuencia de las autolesiones en trastornos alimentarios. Las personas que padecen anorexia realizan cortes superficiales o profundos en su piel, principalmente en antebrazos, abdomen y muslos, ante la ansiedad que les provoca su cuerpo, que ven obeso debido a la distorsión corporal, o para mitigar el hambre y la ansiedad. Suelen ocultar los cortes bajo la ropa, hasta que se curan.
En el caso de conductas purgativas, es evidente que la persona va mucho más al lavabo, ya sea para orinar, defecar, o ambas cosas. Es útil registrar en cajones, ropa o mochilas del familiar, si es necesario pidiendo permiso para hacerlo aunque sin avisar previamente, ya que podemos encontrar botes de quemagrasas, diuréticos, laxantes, etc. Hay pacientes que guardan verdaderos arsenales de medicamentos para perder peso. También veremos si hay una reacción defensiva u hostil para protegerse de dicha inspección, lo cual indica una alta probabilidad de que la persona esté utilizando estos métodos purgativos.
El vómito se puede prevenir impidiendo que la persona vaya al lavabo hasta dos horas pasada cualquier ingesta, y estando atentos a los signos de ocultamiento antes mencionados: Uso de perfumes tras ir al lavabo, restos de comida que atascan tuberías, ruidos de arcadas, etc.
Los signos físicos del vómito son mucho más difíciles de ocultar. Es frecuente que haya un deterioro de las uñas, que aparecen incluso amarillentas; los nudillos se ven enrojecidos cuando la persona mete los dedos o el puño en la boca para ayudarse a vomitar (aunque con la práctica llegan a no necesitarlo). También aparece con el tiempo una característica inflamación glandular en el cuello, justo bajo la mandíbula, piezas dentales más desgastadas y amarillentas, olor ácido de vómito cuando la persona echa el aliento o uso excesivo de esprays bucales y dentífricos para ocultarlo.
6 – Podemos observar otros indicadores de que nuestro alumno o familiar está sufriendo anorexia, cuando hay un cambio gradual pero muy acusado de carácter. La persona parece un individuo distinto al que conocemos, está irritable, más metida en sí y más aislada de su entorno habitual. Presenta por lo general más conductas y rituales obsesivos y tiene menos ganas de hacer cosas que antes hacía. Podemos decir que la persona con anorexia parece guiada por una obsesión interna que dicta su conducta, y que ha perdido la motivación y la esperanza hacia el futuro.
Es habitual que sigan manteniendo buenos resultados académicos si ya los obtenían, a pesar incluso de que no hay una alimentación adecuada, ya que los rasgos de obsesión, rigidez y perfeccionismo se acentúan mucho más.

Anorexia Nerviosa y su Tratamiento

Cuando una persona padece un trastorno alimentario ha de realizar un tratamiento especializado. El tratamiento de la anorexia es principalmente psicológico y psiquiátrico.
Este trastorno afecta a las principales áreas de la persona, como es el área emocional, cognitiva, el funcionamiento cerebral, las relaciones con los demás y la dinámica familiar, además de afectar también de manera crucial a su cuerpo. Por lo tanto, incluye una variedad de técnicas destinadas a la rehabilitación integral del individuo.
¿Cómo tratar a una persona con anorexia nerviosa? Es esencial la terapia grupal, la individual y la familiar. También son necesarias las terapias psicocorporales y la reeducación en hábitos alimentarios. En muchos de los casos se necesita también instaurar una medicación psiquiátrica o modificar una ya existente, además de cuidados de enfermería que incluyen el control del peso, constantes vitales y administración de medicación.
Las terapias ocupacionales, terapias basadas en el arte y talleres psicoeducativos sobre aspectos relacionados con la enfermedad y la curación, son de gran ayuda para la modificación cognitiva y emocional necesarias para sanar estas enfermedades.

CUÁNTOS PACIENTES LOGRAN SUPERAR LA ANOREXIA

Una de las dudas más frecuentes de familiares y profesores, y de los propios pacientes, es si lograrán superar la anorexia.
Para responder a estas cuestiones, podemos recurrir a las estadísticas más recientes sobre este trastorno, siempre teniendo en cuenta que los números sobre la enfermedad van cambiando a lo largo del tiempo.
Nos basamos en los datos del Centro para la Formación Continuada de Cleveland, que acumula una base de datos sanitarios de Estados Unidos y del mundo durante más de 75 años:
A principios de la presente década, para curar la anorexia sin que haya recaídas, los pacientes necesitan del orden de cinco años seguidos de tratamiento como media.
Encontramos entonces porcentajes de curación del 60 % aproximadamente. Es decir, seis de cada diez pacientes pueden llegar a curarse totalmente y sin posibilidad de recaída, siempre y cuando sigan un tratamiento especializado que suele ser largo.
La contrapartida son las cifras de mortalidad de la anorexia, que son de un 20% y siguen aumentando. Dos de cada diez personas con anorexia nerviosa mueren actualmente en el mundo, habitualmente debido a paradas cardíacas y a suicidios.

29 de mayo de 2014

La ONU advierte de que una mala alimentación perjudica a la salud más que el tabaco

El relator de la ONU alerta de mala atención a la "epidemia" de la obesidad.
Pide impuestos sobre la comida poco saludable y restringir la publicida.

RTVE.es / SERVIMEDIA
19.05.2014

El relator especial de la ONU sobre el derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, ha asegurado este lunes que "las dietas poco saludables son ahora una mayor amenaza para la salud mundial que el tabaco", por lo que ha reclamado una regulación mundial en este sentido.

"Así como el mundo se unió para regular los riesgos del tabaco, debe ser aprobado ahora un convenio marco sobre las dietas adecuadas", ha señalado De Schutter en un comunicado, en vísperas de que Consumers International, una federación internacional de consumidores que trabaja en 120 países, lance este martes su propuesta de convención global de lucha contra la obesidad en el marco de la Asamblea Mundial de la Salud, en Ginebra (Suiza).

De Schutter ha indicado que, pese a las señales cada vez más preocupantes y que las acciones prioritarias están bien identificadas, la comunidad internacional sigue prestando "una insuficiente atención al empeoramiento de la epidemia de la obesidad y las dietas poco saludables".

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el índice de obesidad en 2014 se aproximará al 50% de la población en países como Estados Unidos y, con datos de 2012, el 65% de la población mundial vive en países donde el sobrepeso y la obesidad se cobran más vidas de personas que la insuficiencia de peso.

"Las señales no están siendo escuchadas"
"Han pasado dos años desde mi informe sobre la nutrición y el derecho a la alimentación, y diez años desde que la OMS lanzara su Estrategia Mundial sobre Régimen Alimentario, Actividad Física y Salud. Sin embargo, la obesidad sigue avanzando, y la diabetes, las enfermedades cardíacas y otras complicaciones de salud. Las señales de advertencia no están siendo escuchadas", explicó.

En su informe remitido en 2012 al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, De Schutter identificó cinco acciones prioritarias para afrontar los problemas de la obesidad y las dietas poco saludables, como gravar productos no saludables; regular los alimentos ricos en grasas saturadas, sal y azúcar; tomar medidas fuertes contra la publicidad de 'comida basura'; revisar los equivocados subsidios agrícolas que hacen ciertos ingredientes más baratos que los demás, y apoyar la producción local para que los consumidores tengan acceso a alimentos sanos, frescos y nutritivos.

De Schutter ha asegurado que "los intentos de promover una alimentación sana sólo funcionarán si se arreglan los sistemas alimentarios que los sustentan", al tiempo que ha señalado que "los gobiernos se han centrado en el aumento de la disponibilidad de calorías, pero a menudo han sido indiferentes a qué tipo de calorías, a qué precio, cuáles se ponen a disposición y la forma en que se comercializan".

Por otro lado, este experto de la ONU ha valorado la leche materna en la nutrición infantil y ha aplaudido los recientes intentos de limitar la publicidad de la leche de fórmula en Hong Kong, Filipinas y otros países.

26 de noviembre de 2013

CONSEJOS PARA HABLAR DE ALIMENTACIÓN Y SALUD A LOS NIÑOS

Entender las necesidades y preferencias de los hijos es una aventura diaria, especialmente a la hora de comer.

Niños que no comen, niños que comen demasiado, niños que se esconden como si no hubiera mañana cuando ven cualquier “cosa verde” en el plato… ¿Qué padre no se ha sentido desesperado?

“Cómo hablar de alimentación y salud a los niños” (Editorial Nerea) está destinado a los adultos, con un formato de pregunta/respuesta, para que enseñen a los más pequeños la importancia de tener hábitos saludables y de involucrarse en los asuntos de la dieta.

“El libro parte del supuesto de dos personas que tienen la intención de tener un hijo, empieza antes de ese kilómetro cero, y luego plantea las preguntas que cualquier padre, madre o cuidador se encuentra en el camino”, explica a EFEsalud Javier Aranceta, doctor en medicina y nutrición y especialista en medicina preventiva y salud pública.

La alimentación en cada etapa

Una de las máximas en la tarea de educar en alimentación a los niños es “predicar con el ejemplo”.

“Los padres son muy importantes en las primeras etapas, son los que marcan los estilos de vida. Hasta los diez años hay que poner el máximo acento en que los niños vean prácticas saludables y entiendan por qué son necesarias, deben asimilar una educación nutricional en la familia”, señala Aranceta.

Esta educación debe ser una base sólida para la preadolescencia, cuando se hacen jóvenes y luchan por su autonomía. La idea es que cuando se enfrenten al entorno social y comercial, sean capaces de mantener el control y “autogestionar sus temas alimentarios”.

El autor de “Cómo hablar de alimentación y salud a los niños” da en la publicación algunas pautas para cada etapa de la infancia:

Antes de la concepción: “Empezaremos por eliminar tabaco, alcohol y todas las sustancias estimulantes o tóxicas. Nos propondremos incrementar la actividad física y consumir alimentos de calidad”.

En el embarazo: “Continuar con una alimentación equilibrada, rica en hierro, ácido fólico, calcio y otros minerales y vitaminas (…) Quizás durante este periodo comience la configuración de las preferencias y aversiones alimentarias que van a condicionar los hábitos”.

En la lactancia: “La leche materna es el alimento ideal para el bebé (…) Es un flujo de comunicación entre la madre y su hijo desde el punto de vista nutritivo, inmunológico, termogénico y afectivo”.

En el primer año: “Este primer año es importante para incorporar nuevos sabores, texturas y alimentos”.

Hasta los tres años: “Nos interesa adaptar la textura y la consistencia a su capacidad masticatoria y preocuparnos en crear siempre un buen clima en los horarios de comida”.

De cuatro a once años: “Durante este período se refuerza la educación nutricional en el entorno familiar y escolar, y en ningún caso la comida debe ser vehículo de discusión, de premio o de castigo, sino un elemento de convivencia”.

En la pubertad y adolescencia: “Los jóvenes necesitan cantidades importantes de energía y nutrientes, pero hay que evitar los alimentos de alta densidad energética y escaso valor nutricional (bebidas azucaradas, comidas rápidas, etc.)”.

Los hábitos en el colegio

Además de la formación alimentaria que se gesta en el hogar, la escuela influye en la relación que los pequeños establecen con la comida.

El doctor Javier Aranceta precisa que aunque la normativa que rige los menús escolares ha mejorado en los últimos 20 años, hay elementos por corregir como “el aspecto o sabor de muchos platos o la oferta de fruta”.

Otro tema que necesita revisión, como efecto de la crisis, es que muchas familias no pueden pagar lo que ofrecen los colegios y recurren al táper, “lo que hace que se pierda la universalidad y que no todos los niños coman igual”.

La comunicación entre educadores y padres de familia es esencial para que los menores crezcan sanos y con habilidades para alimentarse correctamente: “el colegio debe informar con antelación la oferta de la cantina así como los inconvenientes a la hora de comer”. Los trastornos alimentarios que más prevalecen en la infancia a veces se detectan con más facilidad en la escuela.

Sobrepeso, obesidad, trastornos…

En una España en la que casi de la mitad de sus niños tienen sobrepeso es necesario subir al máximo los niveles de prevención, que se centran en la alimentación y la actividad física.

“Tenemos muchos desajustes en la dieta, pero he llegado a la conclusión de que el fenómeno que más contribuye al exceso de peso es el sedentarismo”, señala Aranceta.

Para este experto es crucial que los padres se involucren en el gasto energético de sus hijos para cumplir la recomendación de la Organización Mundial de la Salud: “una hora diaria de actividad física voluntaria, precisa en etapas de crecimiento y desarrollo”.

Para mejorar la alimentación, es necesario agregar toques de creatividad en las cacerolas porque, como manifiesta Aranceta, “muchas veces decimos que a nuestros hijos no les gustan las verduras o frutas y es que no tenemos habilidades para prepararlas de manera atractiva o con fórmulas que tengan mejor sabor”.

Además de la obesidad, “hay que estar vigilantes en el riesgo de trastornos de comportamiento alimentario, especialmente en niñas” que persiguen cierto ideal estético, así como en el aumento progresivo de las intolerancias o alergias, lo que muchas veces afecta el plano psicológico.

“El niño debe comer en la escuela sin sentirse distinto, los educadores deben explicarles a los compañeros por qué necesita una comida especial”, recomienda el especialista.

Consejos para situaciones frecuentes

Javier Aranceta comparte algunas recomendaciones para algunos de los casos más frecuentes a los que se enfrentan los padres:


Cuando no come: Analizar si es por alguna enfermedad o problema psicológico. A veces el rechazo del alimento es un llamado de atención porque tiene algún conflicto emocional, lo que se detecta a través del diálogo. “Además de buscar ayuda profesional, hay que negociar con el niño sin obligarlo a comer o amenazarlo”.

Cuando come mucho: Lo primero es buscar el origen de la ansiedad y de esa conducta compensatoria con asesoría profesional y evitar decirle que “no coma más”. Se recomienda “darle platos entre horas con poco valor energético y gran capacidad de saciedad”, que beban mucha agua y coman frutas troceadas como la manzana.

Cuando rechaza verduras y frutas: Es necesario explicarle “por qué es interesante consumir más estos alimentos y dar el ejemplo”. Creatividad y perseverancia deben ir de la mano: buscar formas más atractivas y sabrosas de preparar las verduras y probar una y otra vez hasta dar con recetas que les gusten.

Cuando tiene sobrepeso o bajo peso: El primer paso es analizar la causa porque “hay sobrepesos que no tienen relación con la alimentación, sino que se deben a problemas genéticos u otros trastornos”. Cuando los kilos de más son producto del estilo de vida, conviene que los padres planteen una dieta más saludable pero “confortable y permisiva” que sea compensada con mucha actividad física. “En el caso del bajo peso es fundamental evaluar la causa orgánica o psicológica y recurrir al pediatra”.

Por Lucía Roles/EFE

11 de noviembre de 2013

EL TRASTORNO ALIMENTARIO TAMBIÉN ES COSA DE HOMBRES


Mientras las mujeres centran su preocupación en el peso, los hombres llegan a obsesionarse con la musculación



Los padres y los médicos suponen que los trastornos alimentarios muy raramente afectan a los varones, pero un estudio de 5.527 varones adolescentes de Estados Unidos, publicado en 'JAMA Pediatrics', desafía esta creencia. Investigadores del Hospital de Niños de Boston, en Estados Unidos, encontraron que el 17,9 por ciento de los adolescentes varones estaba extremadamente preocupado por su peso y condición física y que era más propenso a iniciar conductas de riesgo, como consumir drogas o abusar del alcohol.

"Hombres y mujeres tienen diferentes preocupaciones acerca de su peso y apariencia", señala la autora principal Alison Field, de la División de Medicina Adolescente del Hospital de Niños de Boston. Las evaluaciones para los trastornos alimentarios se han desarrollado para reflejar las preocupaciones con la delgadez que se ve en las chicas, pero no aquello que preocupa a los chicos, que puede estar más centrado en la musculatura que en la delgadez.

Para entender mejor cómo los síntomas de trastornos de la alimentación pueden estar vinculados a la obesidad, el consumo de drogas y la depresión en los hombres, Field y sus colegas analizaron las respuestas de adolescentes cada 12 y 36 meses a los cuestionarios del 'Growing Up Today Study' entre 1999 y 2010. Así, los niños tienden a estar más interesados en la musculatura que la delgadez, con el 9,2 por ciento frente al 2,5 por ciento, mientras el 6,3 por ciento está preocupado por los dos aspectos.

SUPLEMENTOS POTENCIALMENTE INSALUBRES

Los hombres preocupados por la musculatura y que usan suplementos potencialmente insalubres, como hormonas de crecimiento y esteroides para mejorar su físico, fueron aproximadamente dos veces más propensos a comenzar a beber en exceso con frecuencia y registraron más posibilidades que sus pares a comenzar a consumir drogas. Los niños afectados por la delgadez tendían más a desarrollar síntomas depresivos.

A un total de 2,9 por ciento de los encuestados se le detectó comportamientos completos o parciales de trastorno por atracones, y casi un tercio informó de atracones de comida poco frecuentes, purgas de comida o comidas en exceso. La anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa se caracterizan por una influencia excesiva del peso y la condición física en la autoevaluación, con los pacientes obsesionados con estar delgados o perder peso.

La mayoría de las evaluaciones sobre los trastornos de comida reflejan este deseo de delgadez y pueden pasar por alto a los chicos preocupados por su peso y forma pero que principalmente quieren estar más musculosos. Éste puede ser el equivalente masculino de las niñas que están obsesionadas con su peso y que utilizan el vómito o laxantes para controlar el peso

18 de septiembre de 2013

CONFERENCIA GRATUITA SOBRE TRASTORNOS DE LA CONDUCTA ALIMENTARIA EN NUESTRO CENTRO

Propera conferència Gratuïta al nostre Centre CATA.

El Dissabte dia 28 de Setembre a les 11'00H.

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Tel: 938174605 Mòbil: 627193795

23 de julio de 2013

LOS TRASTORNOS ALIMENTICIOS MÁS COMUNES Y SUS SINTOMAS

Las presiones sociales, la publicidad y la moda, han hecho que el físico sea una de las preocupaciones más presentes en la actualidad por parte de hombres y mujeres, lo que en muchos casos puede transformarse en un peligroso trastorno alimenticio.

En este post vamos a descrbir los 10 trastornos alimenticios más comunes y los síntomas con los que estos se suelen presentar.

Ortorexia: Se trata de una obsesión por comer sano, la persona lleva un control exhaustivo y cada vez más estricto de los alimentos que va a consumir.

Vigorexia: Es un trastorno por el cual la persona afectada tiene una percepsion propia demasiado pequeña o débil. Por ello realizan excesivo deporte orientado a aumentar la masa muscular, normalmente, acompañado de la ingesta de suplementos proteicos y anabólicos.

Anorexia: Las personas que tienen anorexia están obsesionadas con su físico y lo único que buscan es lucir cada vez más delgados. Dejan de comer e inician la ingesta de medicamentos o remedios para inhibir el apetito o laxantes. Si bien esta enfermedad suele asociarse a las adolescentes, cada vez es más frecuente encontrarla también en hombres y personas adultas.

Potomanía: Esta es una obsesión donde, de forma compulsiva, la persona desea beber agua en grandes cantidades durante todo el día. Lo hacen con la intención de llenar su estómago y así evitar comer, por lo que en ocasiones suele deribiar en otros trastornos alimentarios como la bulimia o la anorexia.

Pica: La pica se da más en niños pequeños y se manifiesta como un deseo irresistible de comer sustancias no nutritivas y poco usuales como tierra, tiza, yeso ... basicamente cualquier otra cosa que no tiene, al parecer, ningun valor alimenticio.

Permarexia: Es una obsesión donde la persona que la padece piensa que todo lo que come engorda, y esto la impulsa a realizar constantemente distintos tipos de dieta, es una conducta de riesgo que puede desencadenar otros problemas como anorexia o bulimia.

Pregorexia: Enfermedad que ataca mayoritariamente a mujeres embarazadas las cuales dejan de alimentarse.

Manorexia: Los chicos que padecen manorexia le tienen pánico a engordar, y por eso realizan deporte de forma exagerada y constantemente están a dieta. Por lo general, este mal lo padecen hombres cercanos al mundo de la moda y a la estética o relacionados con deportes que exigen poco peso.

Drunkorexia: La drunkorexia es un trastorno muy extendido entre los adolescentes, que dejan de comer para contrarrestar el efecto calórico del alcohol. Esta enfermedad mezcla la anorexia y el alcoholismo, ya que la persona reemplaza los alimentos por las bebidas alcohólicas.

Bulimia: Ataques de voracidad extrema, donde la persona come mucha comida, posteriormente y ante un sentimiento de culpa, el afectado se provoca vómitos para no engordar. La bulimia la sufren más mujeres que hombres, sobre todo en la etapa adolescente.

LA ANOREXIA NERVIOSA ES LA TERCERA ENFERMEDAD CRÓNICA MÁS PREVALENTE EN LA ADOLESCENCIA

La Anorexia nerviosa es un trastorno alimenticio cuyo síntoma principal es el rechazo a la comida y el miedo a engordar.

Este comportamiento conlleva cosnigo una pérdida de peso y una imagen corporal distorsionada.

Si la anorexia nerviosa se inicia en la adolescencia o niñez, en lugar de pérdida, puede existir una ausencia de aumento de peso.

La Anorexia nerviosa es la tercera enfermedad crónica más prevalente en la adolescencia
La prevalencia de la anorexia nerviosa durante la vida, en mujeres, se califica en torno al 0,5% y en general, del 0,1 al 1% en la población.

La edad de inicio varía de los 12 a los 25 años, siendo típicamente iniciado hacia la mitad o a finales de la adolescencia.

En mujeres mayores de 40 años, la aparición del trastorno no es muy común. Entre hombres se da menos, aunque con mayor rapidez las diferencias van disminuyendo.

La relación hombre/mujer se sitúa entre uno de cada diez mujeres o uno de cada veinte.

La anorexia nerviosa es la primera causa de desnutrición en países desarrollados, y la tercera enfermedad crónica más prevalente en la adolescencia.

EXPERTOS INVESTIGAN EL IMPACTO DE LA ANOREXIA EN LAS ENFERMEDADES DEL CORAZÓN

Un reciente estudio ha revelado que tanto la estructura como las funciones básicas del corazón están comprometidas de manera significativa en las personas con anorexia.

La anorexia nerviosa es un trastorno psiquiátrico caracterizado por una percepción distorsionada de la imagen corporal, lo que lleva al sujeto a realizar un esfuerzo deliberado para bajar de peso, con estrategias auto-destructivas como largos periodos de ayuno, atracones, purgas (vómitos), exceso de ejercicio y / o tomar diuréticos y laxantes

La anorexia, que es más frecuente en las mujeres, provoca una serie de efectos adversos en todo el cuerpo. Hay impacto en la sangre del cerebro, funciones, gastrointestinales, hormonales y cardíacos.

Una manifestación importante es el desequilibrio electrolítico, una reduccion de fluidos y minerales esenciales para el metabolismo y la función del órgano. El potasio y el calcio son los dos electrolitos cruciales para la actividad eléctrica normal del corazón.
Un desequilibrio de estos electrolitos puede provocar ritmos cardíacos anormalmente lentos (bradicardia), así como fluctuaciones excesivas de la presión arterial y el flujo sanguíneo.

La enfermedad cardíaca es una consecuencia común de la anorexia. En el estudio, los investigadores del Hospital de la Universidad Federico II (Nápoles, Italia) trataron de explorar el efecto de la anorexia en el ventrículo izquierdo del corazón (cámara baja). El ventrículo izquierdo sirve para bombear la sangre rica en oxígeno al cuerpo.

En la investigación, 91 mujeres con anorexia fueron estudiadas junto con 62 mujeres de peso normal. Con la eco-cardiografía para evaluar la estructura y el funcionamiento del corazón, los investigadores encontraron que las mujeres anoréxicas tenían medidas significativamente más bajos de la fracción de eyección , ritmo cardíaco volumen sistólico y gasto cardíaco (la cantidad de sangre expulsada desde los ventrículos por minuto)

También se observó una reducción del tamaño de la propia ventrículo izquierdo.
Estos efectos se atribuyen directametne al "efecto de la reducción del peso corporal ."

2 de julio de 2013

ENTREVISTA A LA CADENA SER I DIAL, TRASTORNS ALIMENTARIS MÉS HABITUALS EN ADULTS




Trastorns Alimentaris mes habituals en les persones Adultes.

La nostra Directora és entrevistada a la Cadena Ser i Cadena Dial, per parlar sobre els trastorns més comuns en les persones adultes